domingo, 12 de febrero de 2012

Caer.

¿Temes que me caiga al suelo?
-Un poco-. 
-Nunca me he caído. No sufras. Antes de enseñarme a caminar con la pierna, me enseñaron a caer. 
-¿Antes a caer que a caminar?
-Sí, así perdí el miedo a las caídas. Y si pierdes el miedo a las caídas, caminas mejor y hasta puedes atreverte a correr.
>Todo en esta vida debería ser así. Primero caerse y luego caminar.

¿Amores?

Silenciosos espectadores de quién sabe cuántos amores calculados. Claro que sí, porque acabada cada serie la gente se mira, se sigue el rastro, una sonrisa y después dale con la charla inútil. Quién eres, dónde estuviste ayer,  qué local han abierto hoy, qué planes tienes para esta noche, qué haces mañana y cuánto dinero tienes. En definitiva si vale la pena follarte o no.

jueves, 9 de febrero de 2012

Eres energía.

-Para mí no eres un niño, eres energía -replicó-. 
Una energía que está ahora inestable...
-Somos energía, energía es lo que yo veo en todo este mundo.
>Energías que te permiten encontrar tus sentimientos. 
>Energías que te permiten encontrar tus sendas.
>Las energías no se pueden fingir, son las que son. Te pueden ayudar a ver tu futuro o devolverte a la niñez o a tu adolescencia.
>Yo busco energías. No me importa la edad, el sexo o el aspecto físico.
>Tras los cuerpos, tras las palabras, tras el amor, tras el deseo están esas energías poderosas. 
>Somos cazadores de energías.
>Afina tu cuerpo y tus propias energías así estarás encauzado para poder lograr las que necesitas.
>¿Sabes cuántas energías has de encontrar para completar tu vida? 
-Tan sólo cuatro que te impacten. Es suficiente.

Sintonizar.

Sintonizar...¿Qué querrá decir? La sintonía es algo que tiene que ver con la música. O peor aún, con los circuitos. El amor, en cambio, es cuando respiras, cuando es absurdo, cuando echas de menos, cuando es bonito aunque esté desafinado, cuando es locura...

En teoría.

La vida no es un teoría. No creo sino en la virtud de la experiencia vivida sobre el terreno. Sólo eso resulta útil para cambiar a un hombre. El resto no es más que charlatanería o masturbación mental. 

Que corre.

Pero lo que sí que es, que cuanto más tiempo pasa, más marioneta de tu destino soy y más soñadora que nunca conseguirá alcanzarte y nunca conseguiré volar. 
Porque todo en esta vida el tiempo lo dirá.

Ese motor.


Y se da cuenta. Ya no está. No está aquel motor, el verdadero, el que hace que todo avance, hacia delante, el que te hace ver las gilipolleces de la gente, la estupidez, la maldad y tantas otras cosas y muchas más pero en su justa medida. Ese motor que te da fuerza, rabia, determinación. Ese que te da un motivo para volver a casa, para buscar otro gran éxito, para trabajar, cansarte, esforzarte, para alcanzar la meta final. Ese motor que, después, decide hacerte descansar justo entre sus brazos. Fácil. Mágico. Perfecto. Ese motor amor.

Entre humanos.

Ninguna relación humana contempla la posibilidad de que uno se halle en posesión del otro. En cualquier pareja de almas, las dos son absolutamente diversas. Tanto en la amistad como en el amor, ambas, codo con codo, levantan las manos juntas para encontrar aquello que ninguna de las dos puede encontrar por sí sola. 

martes, 7 de febrero de 2012

Joven.

Si quieres seguir siendo joven toda la vida, continúa evolucionando, aprendiendo, descubriendo; y no te encierres en costumbres que anquilosan la mente, ni en la comodidad que te entumece con lo que ya sabes hacer...

Soñar.

Tener en  los zapatos las ganas de marchar. Tener en los ojos el deseo de mirar. Y quedarse... Prisioneros de un mundo que sólo nos deja soñar... sólo soñar.

Como putas.


Las dos putas se quedan allí, soportando el frío de la noche frente a una fogata hace tiempo apagada, a la espera de un cliente al que vender un poco de sexo mientras llega el amor verdadero. Porque todos buscan el amor verdadero. Sin tener que venderlo o comprarlo. Pero a lo mejor no pasa por allí jamás.

Superando.

El ser humano se adapta a todo. Supera el dolor, cierra historias, empieza de nuevo, olvida, hasta consigue sofocar las más grandes pasiones.
Pero a veces basta con nada para comprender que esa puerta nunca se cerró con llave.