martes, 29 de enero de 2013

Cadena perpetua.

-Yo tocaba la armónica cuando era joven, luego dejó de interesarme,  dime qué sentido tendría aquí. 
-Aquí es donde más sentido tiene, la necesitas para no olvidar.
-¿Olvidar?
-Olvidar que hay cosas en el mundo que no están hechas de piedra, que tienes, que hay  algo dentro que no te pueden quitar, que es tuyo.

-¿De que estás hablando?
- De esperanza.

Rubén tonto, que sin saberlo me pone sonrisas en mi fea cara.

domingo, 27 de enero de 2013

Batalla.

1, 2, 1, 2, 1, 2, 2, 1, 2, 1, 1... Está sonando, está gritando que le escuche.

NO, DÉJALO. NO LO ESCUCHES. ¡Maldita sea! ¡Préstame algo de atención! ¿Lo sientes? ¿Sientes qué es eso que hace que solo quieras llorar? No hagas caso, no pienses ahora en eso, céntrate en lo tuyo, céntrate en lo que te toca. Tus estudios, tus ganas de llegar lejos, tus ganas de salir de aquí. Ambos sabemos que le echas de menos, que cada segundo que pasa estás imaginando sus besos, su forma de desnudarte con la mirada, sus caricias, sus palabras que tanto te gustan. Su manera de ganarse a pulso un "te quiero" saliendo de tu boca. Déjalo por favor, no atiendas a razones que ese inútil te impone, no mires por él, mira por ti. Sé egoísta, disfruta sin depender de nadie. ¿Ves? No puedes. No puedes dejar de prestar atención. Tu miedo a perderle está ganando esta batalla entre Corazón y Mente. Escúchame bien, no necesitas más que una razón para hacerle feliz, para ver esbozar una sonrisa en su rostro. Una razón para dejar de pensar en qué ocurrirá en un futuro, una razón para pelear en todo aquello que os hace estar mal. Y esa razón la tienes. No le necesitas, acepta la realidad. No hay nada más duro que levantarte y no poder besar a quien quieres o a quien echas de menos por esa razón que os lo impide. Déjame acabar, déjame que te diga que no hay nada más bonito que despertar y ver que hay alguien a quien le importas, alguien que te echa de menos como si llevase años sin verte, alguien que siempre te querrá más que ayer pero menos que mañana, alguien que te escucha y se preocupa por ti, no necesitas saber más para estar junto a él. No creo que esto sea lo que quieras, no creo que esto sea racional. 

Definitivamente, en esta batalla gana Corazón, pero a pesar de todo Mente siempre va a estar conmigo, constantemente señalando lo que está bien y lo que no, avisando de lo que llega. Me equivoque o no, esta vez me dejo llevar por lo irracional. 




miércoles, 16 de enero de 2013

¿Entonces?

-¿Y el arte?
-Es una enfermedad.

-¿Amor?
-Una ilusión.
-¿Religión?
-El sustituto elegante de la creencia.
-Eres un escéptico.
-¡Nunca! El escepticismo es el comienzo de la fe. 
-¿Qué eres tú?
-Definirlo es limitarlo.

-Dame una pista.
-Se han roto los hilos. Te perderás en el laberinto.
 Oscar Wilde. 

martes, 15 de enero de 2013

Vacía.


Vacía; como un bolígrafo sin tinta, como un lápiz sin carbón, como un vaso sin líquido, como un libro sin palabras, como un plato sin comida, como una cámara sin fotos, como una libreta sin apuntes, como un calendario sin días, como un reloj sin números, como un marco sin foto, como un día sin música, como un abrazo sin amor, como un beso sin destino, como un tren sin rumbo, como una caricia sin rastro, como unas palabras sin sentido, como unos ojos sin mirada, como un suspiro sin aire, como un bostezo sin cansancio, como una sonrisa sin dientes, como una boca sin lengua... Vacía como si no estuvieras aquí, como si no te conociese o hubieses formado parte de mí nunca. Vacía estoy. 

sábado, 12 de enero de 2013

El Cambio.



Es el espíritu lo que da la vida, no proviene realmente de tus padres; todos nosotros provenimos de ese lugar llamado espíritu. Todos, cuando llegamos al mundo, lo hacemos a partir de una gota diminuta de protoplasma humano, de una pequeña mota. Todo lo que había en aquella pequeña mota se convirtió en ti, todo lo que necesitabas estaba en aquella pequeña mota.



Una de las metáforas que siempre utilizo es que durante los nueve primeros meses de vida, desde el momento de la concepción hasta el momento del nacimiento, lo han hecho todo por ti y no has tenido que hacer nada. No te preocupas de qué color vas a tener el pelo o qué aspecto tendrá tu cuerpo. Es algo que no depende de ti, te rindes ante ello. Yo lo llamo impulso hacia el futuro. Es un impulso que te empuja hacia la dirección en la que se supone que tienes que ir. Y no es que sea ninguna barbaridad plantearse que si todo lo necesario para el viaje físico ya está contenido ahí… ¿por qué no todo lo necesario para el resto del viaje? Todos tus problemas están ahí; todo lo que eres, tu personalidad, está ahí; todo lo que puedes llegar a ser, no solo lo físico, sino todo el resto, si eres capaz de abrirte y lo permites.