Los ángeles se disfrazan de brujas y nos entregan maravillosos regalos cuidadosamente envueltos en innobles embalajes.
Ya se trate de un fracaso, de una enfermedad, o de las vicisitudes de lo cotidiano, uno no siempre tiene ganas de aceptar el <<regalo>>, ni los reflejos de desenvolverlo para descubrir el mensaje oculto que contiene: ¿debemos aprender a tener voluntad, valor? ¿O, por el contrario, a soltar la cuerda con lo que al final no tiene sino poca importancia?
¿La vida me pide escuchar un poco más mis deseos y mis aspiraciones profundas? ¿Tomar la decisión de demostrar las habilidades que me ha adjudicado? ¿Dejar de aceptar lo que no se corresponde con mis valores? ¿Qué necesito aprender en esa situación?
Cuando sobreviene la prueba, uno reacciona a menudo con ira o desesperación, rechazando legítimamente lo que le parece injusto. Pero la ira vuelve sordo, y la desesperación, ciego.
Dejamos pasar la ocasión que nos ha ofrecido para madurar. Entonces, los duros golpes y los fracasos se multiplican. No es la suerte que se ceba con nosotros, sino la vida, que intenta repetir su mensaje.
Cabeza pensante en reformas, he aquí la prueba. We're just two lost souls swimming in a fish bowl.
martes, 27 de marzo de 2012
Él.
¿Os habéis dado cuenta alguna vez de esa mirada de padre que tanto llena?
Tengo una facilidad con el mío, es la de discutir por todo. Podemos empezar hablando de muy buenas y acabar gritándonos. Es así.Después como poco orgullosos que somos no nos cuesta nada volver a mirarnos y sonreírnos mostrándonos el amor que alimenta nuestros días. Me levanto mal y él me cura con un beso.
Me recoge con el coche más feo, y viejo que os podáis imaginar, pero ahí está él. Dándolo todo por hacer de mí una persona con futuro y ganas de ser la mejor.
Me demuestra, a pesar de sus gritos, que me quiere y me apoya siempre.
Todavía me ve como la niña a la que le leía cuentos siempre antes de ir a dormir.
Puede que él no sea el mejor ejemplo para demostrar una persona con capacidad, pero conozco pocas personas que trabajen igual de duro que él.
Me ha enseñado mucho, mucho. Y por ese día a día que me regala le quiero, sin más.
miércoles, 14 de marzo de 2012
Forever young.
Estás cansado de todo. Estás cansado de todos.
Vives con el "miedo a" diario. Y cómo no, con el "qué dirán". ¿Sabes? Esa etapa en mí creo que se ha acabado. Es mirar atrás y recordar todos los saltos no dados sin antes haberlos pensado mil y una vez. Que si te apetece gritar hazlo, que si quieres llorar, llora. Y búscate un hombro donde apoyarte cuando no puedas más.
El día a día está hecho con obstáculos y, a su vez, beneficios que te rodean. Nosotros, como ciegos, vemos indiscretamente todos nuestros errores y nos entristecemos por ellos. ¿Y los beneficios? ¿dónde están? Esas preguntas que ahora rondan tu cabeza. Los beneficios están donde tú mismo eliges.
Vas en tren y no miras el hermoso paisaje que te rodea, vas en coche y corres o duermes, sin preocupación de nada más. Los regalos que diariamente la vida te regala.
Embudo.
Mi padre compara la vida social con un embudo. Al principio nos movemos libremente por las parta ancha, sin pensar, sin demasiadas obligaciones, sin tener que reflexionar. Pero después cuando nos adentramos en el embudo, entramos en la parte más estrecha y entonces hay que seguir hacia delante, las paredes se estrechan, no se puede volver atrás, no se puede andar, los demás te empujan, ¡hay que ir en fila, en orden!
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