¿Os habéis dado cuenta alguna vez de esa mirada de padre que tanto llena?
Tengo una facilidad con el mío, es la de discutir por todo. Podemos empezar hablando de muy buenas y acabar gritándonos. Es así.Después como poco orgullosos que somos no nos cuesta nada volver a mirarnos y sonreírnos mostrándonos el amor que alimenta nuestros días. Me levanto mal y él me cura con un beso.
Me recoge con el coche más feo, y viejo que os podáis imaginar, pero ahí está él. Dándolo todo por hacer de mí una persona con futuro y ganas de ser la mejor.
Me demuestra, a pesar de sus gritos, que me quiere y me apoya siempre.
Todavía me ve como la niña a la que le leía cuentos siempre antes de ir a dormir.
Puede que él no sea el mejor ejemplo para demostrar una persona con capacidad, pero conozco pocas personas que trabajen igual de duro que él.
Me ha enseñado mucho, mucho. Y por ese día a día que me regala le quiero, sin más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario