sábado, 12 de enero de 2013

El Cambio.



Es el espíritu lo que da la vida, no proviene realmente de tus padres; todos nosotros provenimos de ese lugar llamado espíritu. Todos, cuando llegamos al mundo, lo hacemos a partir de una gota diminuta de protoplasma humano, de una pequeña mota. Todo lo que había en aquella pequeña mota se convirtió en ti, todo lo que necesitabas estaba en aquella pequeña mota.



Una de las metáforas que siempre utilizo es que durante los nueve primeros meses de vida, desde el momento de la concepción hasta el momento del nacimiento, lo han hecho todo por ti y no has tenido que hacer nada. No te preocupas de qué color vas a tener el pelo o qué aspecto tendrá tu cuerpo. Es algo que no depende de ti, te rindes ante ello. Yo lo llamo impulso hacia el futuro. Es un impulso que te empuja hacia la dirección en la que se supone que tienes que ir. Y no es que sea ninguna barbaridad plantearse que si todo lo necesario para el viaje físico ya está contenido ahí… ¿por qué no todo lo necesario para el resto del viaje? Todos tus problemas están ahí; todo lo que eres, tu personalidad, está ahí; todo lo que puedes llegar a ser, no solo lo físico, sino todo el resto, si eres capaz de abrirte y lo permites.

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